Hoy
Hoy, por primera vez, conseguí volar por debajo del suelo…
Dulce sensación de libertad, amargo sabor que inunda mi paladar de frescas sensaciones, recuerdos de momentos – sin sabor – en el interior del túnel. Ésos en los que la luz del tren alude a la inexistencia del final del camino, pero que no te avisa de escapar de la oscuridad para bordear la angosta y húmeda -repleta de trenes – caverna por la que me empeñé en arrastrarme, que no volar.
Volar. Volar por debajo del suelo.
Con el aire en el rostro, arrancando lágrimas de sal que ya no existen, reflejos de un recuerdo que ya olvidé – o puede que no. Da igual – extiendo mi mirada buscando un horizonte, antes difuso, a estas horas repleto de tormentas lejanas que pienso en dejar atrás.
Volar. Sí. Volar por debajo del suelo… Hoy
Volar
Me siento cohibido ante la mirada inquisidora de un pasado que intento dejar atrás, pero que se empeña en perseguirme por algún motivo que se escapa a mi razón.
Mis dedos tiemblan al escribir cada letra por miedo a seguir viviendo encarcelado, condenado, por mentes que quieren encontrar motivos para seguir engordando su vanidad, sus mentiras, sus razones inexplicables, sus comportamientos inteligibles.
Esa sensación de querer volar desde la honradez del que ha amado con toda el alma, pero que le impiden hacerlo al acusarle de haber cortado unas alas que no eran tales, que no existían. ¿Desde cuando hacen falta alas para volar? El sentimiento más puro es capaz de convertir tus sueños en suaves movimientos que te hagan surcar el aire (¡si lo dijo Peter Pan!). Creer que se tienen alas es creerse sus propias mentiras, esas justificaciones para hacerme temblar al escribir.
Por todo eso he tenido que volver al pasado, al inicio de mi dolor. Recordar quién, cómo, cuándo, escribió las dos primeras frases honradas, las que hacían que pudiese volar. Y así volver a cerciorarme de que no soy yo quien busca motivos para encarcelarme.
HHOdisea
Agua que se estanca cuando quiere fluir. Empuja con fuerza las paredes opresoras, y explora con suavidad rendijas por donde discurrir.
No. No es otro volcán. El agua no fuerza la salida, la busca. Cualquier hueco es bueno para encontrar el principio de la huida. Deslizarse, no romper. Crear, no destruir.
Toca abrir compuertas…
Leyre + Jabi
Estar ahí, disfrutando del deleite visual que crean con sus creaciones, es uno de esos regalos que conviertes en recuerdo permanente.
Continuará…