Esperanza

Hoy no es un día cualquiera. Ni las última semanas tampoco. Mi mundo se ha derrumbado, y hoy los recuerdos me terminan de romper mi alma devastada.

Si escribo es porque busco aire en cualquier rincón, desesperado. Busco explicaciones, razones, para intentar continuar. Soy otro romántico que se desvanece porque le han roto el corazón. Y, en esa desaparición, intento agarrarme a una esperanza inalcanzable, pero esperanza al fin y al cabo. Una esperanza en forma de milagro, que es es lo último que se puede perder, puesto que la vida ya no importa, porque ya no se puede perder más.

Me niego a pasar página. Me niego a continuar. No me resigno a perder mi sueño. Lucharé desde mi silencio, desde mi nueva invisibilidad. Esperaré ese milagro que la esperanza me dice que existe. Esperaré hasta que mi alma expire su último aliento, y dé paso a la más negra de las oscuridades.

No crecen flores en el cielo

¿Dónde están esas palabras mentirosas que nos enseñaban desde la infancia?

¿Dónde está ese cielo que alberga a las personas que echamos de menos?

Mires como mires, nunca verás las flores que te han regado

Túnel

Hoy, por fin, la luz del final del túnel dejó de ser el expreso de la media noche para convertirse en algo cegador, cálido, intenso… Algo tan suavemente duro que necesitaba volver a sentirlo sobre mi.

Hoy, por fin, atravesé ese túnel dónde me encontré en la mitad del mediodía, y comienzo a caminar por sendas donde ya no todo serán sombras.

Hoy, por fin…

Miedo

Atenazado en el rincón de mis sueños, plegado ante la amenaza que supone el despertar del todo, me aferro a mis harapos como salvoconducto a lo que seguramente sea mi perdición.

Incapaz de arrastrarme más, incapaz de vislumbrar algún atisbo de luz, no encuentro salvación posible, dejándome caer en la supuestamente dulce desesperación, amiga íntima del miedo más profundo, del que cala tus huesos, del que congela tu hiel.

Sé que moriré, que una parte de mi desapareció absorbida por el temor a ser absorbida.

Languidezco, todavía, en el mismo rincón. Sin sueños…