Cuando se es capaz de soñar con una imagen sin tener los ojos cerrados, uno cree tener la capacidad de poder parar el tiempo e ir colocando todos los elementos necesarios, en el momento oportuno, y en el lugar adecuado.

Cuando uno descubre que sólo era un sueño, el dolor es tan intenso que genera fotografías, convirtiéndose en ese preciso instante en funambulista.

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