“Después acerca el pincel al rostro de la mujer, vacila un instante, lo apoya sobre sus labios y lentamente hace que se deslice de un extremo a otro de la boca. […] Sobre los labios de la mujer queda la sombra de un sabor que la obliga a pensar «agua de mar, este hombre pinta el mar con agua de mar»”.

OCÉANO MAR – ALESSANDRO BARICCO

Es como fotografiar a la mar. Imprevisible, cautivadora… Cada gesto es una pequeña ola que te envuelve, que te inunda suavemente, seductora, y sin que te des cuenta terminas convirtiéndote en su más aférrimo admirador. Porque así es Nerea… Una pequeña mar que desborda simpatía en cada grano de arena que moja.

Gracias Nerea

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