Es el origen de todo, incluso de nosotros mismos, los que vivimos ahogados en el aire, los que sentimos vértigo con los pies en el suelo.

Su leve roce provoca sensaciones, pequeñas imaginaciones placenteras, escorzos que titubean con la brisa, sonrisas que apagan nuestras tempestades más internas, esas que nos desgarran el alma.

Surcar con la punta de los dedos la delgada capa que lo limita del horizonte, es navegar mientras se vuela, es nacer de las miserias. Pequeño milagro al alcance de los deseos.

Agua. Inundame.

MiZu
Proyecto en progreso

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