Quizás

Lluvia sobre la tierra resquebrajada, herida profunda de un engaño amoroso que no pretendía olvidar.

Como pequeños ríos sin detalles, como veleros sin velas hinchadas por el viento, el agua va rellenando suavemente las ásperas arrugas de la tierra. Leve aleteo de vida.

Quizás sea el momento de dejar que corra la lágrima por la comisura de la sonrisa